18 enero, 2006

El parque más caraqueño


No termina Caracas de desperezarse, cuando en el portón del Parque del Este se agita una fauna de corredores y caminantes. Son los animales urbanos que desde las 5 am se abalanzan a recorrer una, dos y hasta tres veces los 2.55 kilómetros del circuito de trote del vergel capitalino. Ellos sonlos primeros, pero no los únicos visitantes del jardin artificial más natural de la ciudad.
El Parque del Este es catalizador social de las angustias, pasiones, juegos, trstezas y alegrías de caraqeños de todas las edades, colores y condisión social. Es un respiro verde en medio de la jungla de concreto, que es arte y parte de la llamada sucursal del cielo. Visítalo.

Un paseo por un patrimonio citadino



Patrimonio Cultural de la Humanidad, la Universidad Central de Venezuela (UCV) le brinda a sus visitantes la oportunidad de deleitarse y abstraerse por unas horas del disturbio y el caos citadino.
En esta gran obra del arte y la arquitectura se puede apreciar, desde sus más antiguas edificaciones, hasta las más modernas el reflejo del proceso de creación del sentido de integración y de víncul armónico, entre la arquitectura, la escultura, y la pintura.
La Ciudad Universitaria de Caracas fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultura de la Humanidad el 30 de noviembre de 2000, año que coincidió con el centenari del nacimiento de carlos Raul Villanueva, creador de este sueño de concreto.

15 diciembre, 2005

Italia toma las grandes pantallas caraqueñas




Una selección de ejemplares obras del séptimo arte italiano engalanan las salas de cine de Venezuela desde el pasado 18 de noviembre con el Festival de cine italiano.

El evento orizado por Mylvia Piazza Producciones y la cooperación del Instituto Italiano de Cultura en Venezuela, exhibe una muestra de 11 películas realizadas entre el 2002 y el 2004 pertenecientes a diversos géneros de la gran pantalla.

La invitación es para aquellos espectadores que admiran el cine italiano de Fellini, Visconti, De Sica, Mastroianni, Magnani, Rossellini, Loren y Pasolini, entre muchos otros, a que descubran las nuevas formas de expresión de la cinematografía de Italia, esa cinematografía que ha tenido que aprender a lidiar –o más bien a convivir- con el inconmensurable prestigio del neorrealismo.

Ateneo de caracas, rumbo a la noche buena



La conocida Feria Navideña del Ateneo le brinda la oportunidad a sus visitantes de encontrar el obsequio perfecto para sus seres queridos, justo a la medida se su bolsillo.
Camino a la noche buena el arte, la orfebreria, la escultura, la pintura, los textiles y la música se dan cita en el encuentro navideño que año tras año se ha convertido en tradición para Caracas.

Una muestra de la producción de creadores venezolanos y extranjeros provenientes de África, Argentina, Cuba, India e Italia, además de la presentación de las Corales de la Sociedad GAUDEAMUS y diversos grupos de gaitas como fondo musical, convertirán su recorrido por los 125 stands en una experiencia agradable y refrescante. Una experiencia que Caracas ofrece sólo una vez al año.
De lunes a viernes de 12 m a 10:00 pm --
Entrada: Bs. 5000

01 diciembre, 2005

El Viaje del héroe: crónica de un día en la ciudad

Canta, oh diosa, de los infinitos males y los preciados tesoros que retribuyen con gloria a unos, y arrojan al Orco como presa de perros y pasto de aves a otros.

Tanto y tan lejos como Itaca quedaba de Ilion, así es la distancia que deben recorrer hombres y mujeres, cual aqueos, desde lugares como Guatire y San Antonio hasta la ciudad de Caracas. Pero, ¿cuál es el objeto de tan largo viaje?, ¿qué ánimo empuja a estos guerreros a emprender la marcha hacia el cansancio y la pena del combate?, ¿cuál, la helena perfección que aspiran rescatar diariamente? Posiblemente estas preguntas se queden sin respuesta aun al final de último canto, mas, sin embargo, sabremos de funestas penas, de lo difícil del combate y, de la esplendida belleza que miles y miles de Aquiles restituyen cada día antes de la puesta del sol.

Cuando todavía no ha despuntado el astro rey, ya son muchas las almas que agitan la lúgubre atmósfera de la ciudad, pues es preciso o acaso ¿obligatorio? rescatar la belleza del trabajo cumplido; para ello han de precipitarse muy temprano al infértil ponto, en donde las veleras naves quedan atascadas como anunciando el inicio de la lucha diaria de la que ya se habrá perdido la primera batalla, y con ella, una parte importante del pertrecho: el tiempo, que no espera por aqueos ni troyanos.

Catálogo de las naves

Caracas alberga tantos vehículos que resulta una tarea imposible contarlos uno a uno, son tan similares entre sí que la vista de cualquier mortal se confundiría al tratar de emprender tan ardua empresa, más aún si se suman los que llegan en oleadas cada mañana desde otros poblados.

Al igual que las naves homéricas en infinito número, nuestros carros de guerra están dispuestos para el combate, no obstante, dificultan los encuentros, demoran la llegada al campo de batalla.

Ya dije que son muchos y muy similares, pero es posible pasar revista en el interior de alguno de ellos (seleccionados por el azar) y presenciar escenas de diversos matices, pequeños batallones heterogéneos que libran sus propias luchas.
Cada uno de estos carros materializa la individualidad y el egoísmo característico de nuestro arquetipo de héroe, el afán de la búsqueda personal de gloria. Cuanto favor haría en la lucha el que muchos de estos vehículos permanecieran inmóviles y expectantes en espera de los laureles del triunfo final; por el contrario, nos empeñamos en hacerlos coincidir con la misma estupidez diaria, en las mismas estúpidas vías que hace tiempo demostraron ser insuficientes. Haría falta dar un salto en la historia, desde Homero hasta Virgilio, y multiplicar por cien los caminos construidos por los romanos para que fuese justo, o cuando menos eficaz, poner en movimiento tanto amasijo rodante.

Cuánto hemos avanzado desde la destrucción de los muros de Troya. Sustituimos el Partenón por grandes y funcionales obras del ingenio moderno que resultaron ser la mejor y más organizada estrategia de movimiento. Cuán generoso resulta el metro, que desde las entrañas de la tierra nos muestra lo variado y caótico en los diferentes frentes de la batalla. Qué maravillosa obra de arte con facultad de asimilar a miles de individuos y sintetizarlos en una sola formación, una misma conducta ante ella. Que espléndida capacidad de potenciar aquel tiempo que vimos perdido anteriormente.


Soldados de todas partes

La historia ha sembrado la creencia de que es en la ciudad en donde se acumula la mayor cantidad de botines ganados en batalla y ha querido que sea Caracas la que reúna en su valle y sus cerros el deseo de una vida prospera.

Como resultado las calles y avenidas caraqueñas son testigos de la convergencia de miles de hombres y mujeres provenientes de todas partes del país, y aun de otros lugares el mundo, que decidieron apostar sus días en la principal urbe venezolana. Así es como entre la algarabía de la cruzada capitalina se distinguen diversidad de fenotipos, acentos, gestos, costumbres, e incluso ores y sabores que le son propios y particulares a los guerreros que cada día entablan combate entre sus sueños y el azar; pero que, en conjunto, no son más que susurros mudos de una gran masa deforme que, por ser tan grande se pierde de vista.


Al fragor del combate

Una vez en sus formaciones de batalla, cada uno desde su frente, y cada quien siguiendo a su propio líder, es posible apreciar los encuentros singulares que transforman el rostro de la ciudad. Aquella que apenas unas horas antes permanecía lánguida y entumecida por su último sueño, ahora arroja a más de la mitad de sus tropas a los brocales de las principales vías en búsqueda del mejor botín; otro tanto deambula entre los rayados o se escuda tras los cristales de los altos y numerosos edificios que ilustran parte del paisaje de la metrópoli; el resto tal vez se encuentre rezagado, cerro arriba, ignorante e inocente del fragor de la batalla. Estos últimos ya se cuentan como la más lamentable pérdida.

La ciudad se transforma, se agiliza, adquiere otro ritmo; y los héroes en combate, unos más unos menos, se confunden entre su transpiración y la transpiración de sus compañeros y rivales.

Pero como toda guerra, la de la ciudad también tiene sosiego, y son esos momentos los que aprovechan para hacer el recuento de lo ganado y lo perdido, para contemplar aquello que reposa sobre ruinas y lo que inspira para seguir en la lucha.

Generalmente ese sosiego llega con el sol sobre las cabezas. En Caracas la algarabía se vuelve murmullo al medio día, y los pasos se hacen más cortos, y los escudos pierden importancia, y…

Al medio día —sepa el lector perdonar la intromisión, pero ni aun el autor puede rehuir de este signo de humanidad— todos en la ciudad nos convertimos en Ulises y Alcínoo, quienes en la mesa, despojados de sus jerarquías y pese a sus diferencias, comparten aquello que les es común: su necesidad de alimento.

Bien sea en una mesa lujosa o en una improvisada, bien sea que seamos reyes omnipotentes o héroes en desgracia, el sol del cenit convierte el alimento en verdad, en identidad revelada, en manifestación de la mansedumbre del ser.

Memoria viva de batallas anteriores

Cada camino, cada herramienta, cada fortaleza construida con bloques y cemento o con zinc y cartón piedra, constituyen una oportunidad, un resquicio olvidado por la inmoralidad y el deseo mezquino de poder, resquicio por el que la voluntad de aquellos que creen en el valor de la batalla diaria sabe aprovechar para multiplicar la ventaja.

Sin embargo, esas mismas hendijas son usadas por quienes sin pena ni gloria pretenden gozar de la gracia que genera el fruto del esfuerzo. Son los mismos que prefieren la facilidad que ofrecen los atajos cómodos, los que prefieren el amiguismo antes que el civismo, los que creen que la fama es sinónimo de gloria



La diferencia entre uno y otro individuo radica en su conciencia de ser “ciudadano” de sentirse parte y todo al miso tiempo.

30 noviembre, 2005

Cine experimental bajo la bóveda celeste

Sólo por un día, cuando ya haya pasado el caos y la algarabía que caracterizan las tardes de las principales avenidas de Caracas, la Plaza Bolívar de Chacao será tomada por 5 directores de A&B, quienes harán de este espacio una oportunidad para hacer una lectura distinta de la urbe que todos conocemos. “La ciudad y cualquier cosa” reúne cinco piezas experimentales que se exhibirán al aire libre este jueves 1 de diciembre a las 8:30 de la noche. Le Merm descargará en vivo el soundtrack de la muestra.

El evento estará a cargo de la casa Productora A&B y la revista Plátano Verde. A su vez es patrocinado por el Festival Universitario
Video-Viart 2005.

10 noviembre, 2005

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